Los arquitectos ingresaron a la sala de juntas, sintiéndose aún más ansiosos, de lo que estaban cuando llegaron a la empresa, y no era para menos, pues acababan de arruinar aún más sus pocas esperanzas de salir ilesos luego de reunirse con Ares, y por supuesto que el reprocharse las culpas no se hizo esperar.
—No puedo creer Sofía, de que hayas hablado tan abiertamente sobre mis asuntos personales, si Ares me llega a colocar alguna sanción…
—¡¿Qué?!
Soltó casi de inmediato Sofía, dejando su bol