El silencio de la sala era denso, espeso, los tacones de Leticia, la empleada de confianza de Ares, resonaban al tiempo que, con ayuda de una bandeja, entregaba las tazas de café, para luego retirarse.
—Permítame presentarme, señora Pilar, señor Ares, mi nombre es William, para ser más específico soy el detective William Morris, asignado al sector de casos no resueltos de la ciudad, él es el doctor Edward Lobos, y bueno, a Clara ya la conocen.
—¿Detective?
Fue lo único que retuvo la mente de Pi