Pilar ingresó a la oficina de Ares a una sabiendas que lo más probable era que todos en aquel lugar tuviesen sus ojos en ellos, la castaña comenzaba a sentir el nerviosismo de lo que había sucedido, prueba de ello era que ni siquiera se había percatado, de que quizás, Ares adrede había abierto esas cortinas de tiras que muchas veces impedían que se viese el interior de la oficina.
—Eso sí que fue sorprendente.
Dijo el CEO, al tiempo que Pilar ingresaba y caminaba casi al centro de la oficina, m