Capítulo 31. Un destino
Zaid
Casa de la familia Ashgar-Abadallah
Mi padre caminó de un lado a otro, le había explicado lo sucedido, se pasó una mano por el rostro y negó.
—¿Y cuándo la darán de alta?—preguntó mi padre.
—En unos días, regresará de inmediato a Toronto. Y yo con ella. —abrió sus ojos de par en par.
—Esto no me está gustando para nada, ¿Qué es lo que está pasando? —presioné mis labios con dureza.
—Está pasando que alguien intentó matar a mi asistente personal y a mi equipo de seguridad, eso es lo que