Capítulo 30. Verdad a medias
Isabella
Astel Cedars Hospital, Dubái, Emiratos Árabes Unidos
Desperté de un sobresalto y agitando mis manos de un lado a otro, tardé en entender dónde estaba, miré a todos lados y había dos mujeres a lado de la cama, una de ellas me miró aliviada.
— ¿Dónde estoy? —el dolor de cabeza era fuerte cuando volví a girar, cerré los ojos con fuerza. —Dios mío, eso duele.
—Señorita Sánchez, —me llamó una de las mujeres—Soy Amada Flores, —al escuchar su acento y como se llamaba, imaginé que podría ser m