Al sacar la espada siendo audaz, aunque los nervios le pueden hacer una mala jugada, pero sabe que debe ser una guerrera por sus trillizos y así, no dejar ir a su Alfa para que la pueda rescatar. Además, no sabe qué sucedió con Domenik y David y eso también la angustiada.
Mía logra sacar la pequeña espada y luego sin ninguna compasión, se la clava al anciano Blackmoon en el cuello, el cual inmediatamente siente un dolor desesperante y suelta a Mía.
Los chorros de sangre salen de aquel agujero