Nos quedamos callados el resto del trayecto a un bar.
Al entrar, lo reconozco de inmediato. Ya había estado en este bar antes. Con Rita, sin embargo, siento que también había estado aquí con él, y fragmentos de recuerdos, aparecen en mi cabeza. Me veo sentada en la barra, junto a un hombre guapo… ¡Austin! No… es confuso. Un dolor punzante al instante me da en el centro de la cabeza, y de inmediato Austin se acerca, notando que algo anda mal.
—¿Qué pasa, Ava?, ¿estás bien?
—Lo siento.