Apenas, veo el rostro de Natasha, me doy cuenta de que ya la conocía. Nunca podría olvidar la cara de esa mujer tan grosera y quisquillosa.
«Ella era la modelito que quiso insultarme en la tienda, aquella vez que estaba comprándole el regalo a Rita.»
—Entonces, ¿tú eres la famosa, Ava? —Me mira de arriba abajo con desprecio, mostrando una risa burlona.
—¿Famosa?, no sabía que tenía tantas admiradoras. —Respondo muy tranquila.
—¡Ja!, no seas ridícula. Famosa, por qué no cualquier