—Jeremy, espera, no puedo irme así como así, la tienda, los clientes. —Le digo mientras me lleva de la mano.
—Tienes razón, (se detiene y suelta mi mano) ¿te parece si vamos mañana entonces?
—Está bien, pero, ¿y si vamos mejor hoy cuando termine mi turno?
—Es que la verdad quería llevarte al pabellón oncológico de la clínica del Norte. —Escuchar el nombre de la clínica donde murió Chloe, me eriza la piel. —Y para cuando salgas ya el horario de visitas habrá terminado. —Continú