Capítulo 117. Un rayo de esperanza.
El ambiente en la sala del hospital se volvió más tenso tras la pregunta de Alejandro. La calma aparente que habían logrado mantener hasta ese momento comenzó a desmoronarse lentamente ante la posibilidad de que su hija pudiera no recuperar nunca la capacidad de oír y hablar. Amelia, que había intentado ser fuerte todo ese tiempo, se sentía al borde de la desesperación, pero no quería mostrarlo frente a Anaís, quien parecía la más serena de todos, ajena a las angustias de los adultos.
El doctor