Capítulo 116. La prueba de la verdad.
Alejandro apretó la mano de Amelia con fuerza, intentando transmitirle una sensación de calma. Ambos observando a su pequeña hija, caminando relajada delante de ellos.
La niña, parecía la más tranquila de los tres, incluso estaba sonriente, a pesar de que la tensión en el ambiente era palpable y no era para menos, porque las pruebas que estaban a punto de realizarle determinarían el alcance real de su sordera y si ella podría recobrar el sentido del oído y del habla.
—Va a estar bien, mi amor,