131....... El punto débil de Victor Morreti.
Mi padre está fuera de sí.
Camina de un lado a otro por la enorme sala con el teléfono pegado a la oreja. Se pasa una mano por el cabello una y otra vez, desordenándolo por completo. Hace años que no lo veo así.
Ni siquiera cuando me secuestraron.
Ni siquiera cuando la mafia irlandesa me puso un arma en la cabeza frente a medio mundo.
Pero ahora está furioso.
—¡No! No tiene nada con mi hija. Mucho menos es mi yerno.
Su voz retumba por toda la mansión.
La persona al otro lado de la