—¿Es enserio? —uno de los vampiros con binoculares miró hacia la playa—. ¿Por qué solo hay algunas personas? ¿Dónde está todo el ejército? ¡¿No se supone que este es el gran Reino de los hombres lobos?!
—Esos deben ser los demonios —hablo su compañero—, todos ellos valen un ejército.
Alan sonrió al ver todos los barcos, se estiró y se sacudió emocionado.
No podía evitarlo, su sangre hervía y sus sentidos estaban más despiertos que nunca. No había nada que emocionara más a un demonio que la muer