Las nubes que Estefan invoco eran tan oscuras y cargadas que parecía que la noche llegó sin previo aviso. Los vampiros chocaron contra los espectros de fuego entre gruñidos y lamentos, el sonido de la carne desgarrándose y los aullidos en conjunto hizo que Alan se animara a invocara más y más espectros que apenas avanzaban.
No era idiota, sabía muy bien que el fuego verde que cubría a los vampiros absorbería su poder. Así que se ingenió para no tocarlos y cuando uno de los vampiros no caía cont