Estefan aterrizó en medio del bosque, empezó a usar su olfato y los detectó en el acto. Corrió con esmero y llegó al manantial donde se encontraban los dos.
Su carcajada estridente hizo que algunas bandadas de pájaros tomarán vuelo.
—De todas las personas tenían que enviarte a ti —se lamentó Bastian.
—Esto… esto… es muy hilarante… —Estefan se limpió las lágrimas de risa que salían de sus ojos—. Tu mate parece vagabundo.
—No tenía uniforme de transformación —lo defendió Bastian.
Kerim seguía