—Y esto es para que puedas transformarte de humano a lobo las veces que quieras sin quedar desnudo —explicó Bastian casi trabándose.
Kerim tomó el uniforme especial.
—Gracias —respondió sin ver a Bastian a los ojos.
No se atrevía a verlo en su totalidad, apenas controlaba las ganas de atraer a su mate y morderlo. Su lobo rasguñaba en su interior para que dejara que sus instintos lo guiaran, pero si dejaba que eso pasara, terminaría haciendo algo que lamentaría después.
—Esta mansión es un poco