Libardo tosió violentamente durante un rato. De los nueve, él era el que estaba en peor estado. Aunque aún conservaba algo de capacidad para luchar, se dio cuenta de que, con el paso del tiempo, una extraña energía había comenzado a envolver su alma.
Esa energía era persistente y agresiva, atacando su alma constantemente. Aunque no era extremadamente poderosa, era increíblemente difícil de erradicar. Libardo había intentado usar toda su energía interna para resistirla, pero no logró contenerla p