Mundo de ficçãoIniciar sessãoLisa Boo, 23 anos, descendente coreano. Logo depois que nasceu, sua mãe largou ela com o pai e deste de pequena o mesmo ensinou para ela artes maciais. Com apenas seis anos era capaz de derrubar alguém com o dobro do seu tamanho. Com o passar do tempo escolheu uma vida diferente do pai, ela se afastou das gangues, preferiu uma vida simples no qual ela era apenas uma pessoa no meio da multidão... Joseph James, 27 anos, assumiu o controle da mafia e da empresa da família logo após seu pai ficar doente e não ter mais capacidade de continuar no comando. Mesmo ainda sendo novo no ramo, Joseph entende perfeitamente o que fazer, ele pode ser calculista, manipulador e frio, mas poucas pessoas pode ver seu lado bondoso, mesmo que seja raro. De uma forma bem irônica a vida de ambos vão se esbarrar onde estará cercada de brigas e traições. Eles vão ter que confiar um no outro até o acordo acabar.
Ler maisC1 - ¡ENCONTRARÉ UN MARIDO!
—¡Encontraré un marido!
Arthur Hayes soltó una carcajada cruel.
—¿Tú? Por favor, sobrina. ¿Qué hombre se casaría con una mujer que grita como una histérica cuando la tocan? ¿Crees que no lo sé? ¿Crees que no conozco tu patético trauma?
El comentario golpeó a Savanna como una bofetada y las imágenes regresaron: manos ásperas, respiración pesada, el terror de aquella noche cuando tenía dieciséis años.
Un amigo de su padre.
La fiesta.
La habitación.
Su voz diciéndole que se callara.
—No sabes nada de mí —susurró.
—Sé que cada relación que intentas fracasa porque entras en pánico cuando un hombre te toca. —Arthur la miró con desprecio—. Tu terapeuta le contaba todo a tu padre. Y tu padre, en su ingenuidad, me lo contaba a mí. "Pobre Savanna", decía. "Mi niña está rota por dentro".
Savanna sintió náuseas. El trauma que había intentado superar durante años, ahora estaba expuesto como una debilidad para manipularla.
—Eres despreciable.
—Soy práctico. —dijo Arthur encogiéndose de hombros—. Tienes tres días, sobrina. Aunque dudo que encuentres a alguien dispuesto a un matrimonio sin... beneficios. —Sonrió con malicia—. ¿Qué hombre querría una esposa que no puede cumplir con sus deberes conyugales? Estás dañada, Savanna. ¡Nadie se casará contigo!
Savanna levantó la barbilla y aunque aún no tenía un novio que firmara el acta de matrimonio, no permitiría que su tío le arrebatara todo lo que le pertenecía.
—Te sorprendería lo que puedo lograr cuando me propongo algo —sentenció.
—¿En serio? —Arthur sonrió dando un paso amenazante hacia ella—. Entonces sorpréndeme.
—No solo encontraré un marido. —ahora fue Savanna quien dio un paso hacia él—. También recuperaré el control total de Hayes Industries, revisaré cada decisión que has tomado en ausencia de mi padre y te sacaré del consejo. Y cuando mi padre despierte, se enterará de todo lo que has intentado hacer.
La sonrisa de Arthur se congeló.
—Disfruta tu whisky, tío. Podría ser el último que tomes en esta oficina.
Savanna giró sobre sus talones y salió, dejando a Arthur inmóvil, con el vaso a medio camino de sus labios.
—Niña estúpida —murmuró él cuando la puerta se cerró—. Igual de ingenua que tu padre.
El recuerdo se desvaneció mientras Savanna conducía bajo la lluvia torrencial. Golpeó el volante con fuerza.
—¡Maldito seas, Arthur!
Desde que su padre había quedado en coma tras el accidente de avión, su tío había maniobrado para tomar el control. Primero fueron "sugerencias", luego presiones sutiles, y ahora este ultimátum.
Savanna era hija única, y tras perder a su madre por cáncer dos años atrás, se había convertido en la cabeza de la familia Hayes.
Una responsabilidad que Arthur quería arrebatarle.
—Seguro manipuló al consejo —murmuró mientras aceleraba—. Les habrá mostrado informes falsos, números alterados. Siempre ha querido la empresa para él.
Un relámpago iluminó el cielo nocturno. La lluvia caía como una cortina sobre el parabrisas.
—Mateo tiene que encontrar a alguien. Cualquiera servirá. —dijo mientras ajustaba el limpiaparabrisas a máxima velocidad—. Un matrimonio de conveniencia, un contrato temporal...
Entrecerró los ojos al notar algo en la carretera adelante.
Una forma oscura.
A medida que se acercaba, distinguió una silueta humana tambaleándose en medio del camino.
—¡Mierda!
Pisó el freno con fuerza.
El auto derrapó sobre el asfalto mojado y aunque logró detenerse antes de golpearlo directamente, vio con horror cómo la figura caía pesadamente sobre la carretera. Savanna se quedó paralizada, aferrada al volante con los nudillos blancos, mientras su corazón martilleaba en su pecho.
—¿Lo maté? Dios mío, ¡¿maté a alguien?!
Tragó saliva.
—No, no... yo no lo vi. Salió de la nada.
Se giró hacia la puerta pero se detuvo. Una parte de ella quería huir, evitar problemas, más complicaciones en su vida ya caótica.
—No. —Negó con la cabeza—. Hiciste un juramento, Savanna. Prometiste ayudar, no importa quién sea.
Abrió la puerta y la lluvia la empapó instantáneamente. Sus Louboutin pisaron el asfalto mojado mientras caminaba hacia el frente del auto, los faros iluminaron a un hombre tendido en el suelo. Se arrodilló junto a él, con las manos temblando mientras buscaba el pulso. La lluvia lavaba el rostro del desconocido, revelando facciones marcadas, una mandíbula fuerte, cabello oscuro pegado a la frente.
Era innegablemente atractivo, incluso en estas circunstancias.
Sin embargo, su mirada profesional bajó, examinando el cuerpo. Entonces lo vio: una mancha oscura expandiéndose en su costado.
—Por Dios... —Tocó la herida y sus dedos se mancharon de rojo—. Estás herido... necesitas atención médica. Además, es una herida fea.
Miró alrededor y la carretera estaba desierta, solo lluvia y oscuridad. Y el hospital más cercano quedaba a casi una hora.
—Tendré que llevarte yo misma.
Con esfuerzo, logró arrastrar al hombre hacia el auto, pero era demasiado pesado.
—¿Por qué tienes que pesar tanto? —gruñó mientras lo empujaba al asiento trasero.
Una vez dentro del vehículo, arrancó y marcó un número en su teléfono.
—¿Jodie? Envía a Miguel con mi maletín médico del consultorio. Necesito suero, antibióticos, material de sutura y analgésicos. Todo listo para cuando llegue.
—¿Qué pasó ahora? —La voz de Jodie sonaba alerta a pesar de la hora—. La última vez que me llamaste así de alterada fue cuando rescataste ese gato callejero que resultó ser de la señora Peterson.
—Es un hombre herido, Jodie. Y no lo atropellé... exactamente.
—Dios mío, Savanna. ¿Sabes que existen hospitales, verdad? Lugares con personal médico que no son tu penthouse de Central Park.
—No hay tiempo. Está perdiendo sangre y... —Savanna miró por el retrovisor. El hombre seguía inconsciente—. Hay algo raro en esa herida. No parece un accidente.
—¿Estás diciendo que recogiste a un extraño en medio de la tormenta? ¿Y si es un criminal?
—Es un paciente, Jodie. Y soy médico.
—Bueno sí, pero no es obligado que…
—Envía lo que te dije—Savanna aceleró—. Estaré en casa en veinte minutos.
Colgó antes de que Jodie pudiera protestar más. Miró nuevamente por el retrovisor y el desconocido se movió ligeramente.
—Aguanta —murmuró—. No sé quién eres ni qué te pasó, pero no voy a dejarte morir.
SIM, VAI TER CONTINUAÇÃO... Alguém gostou ai dessa noticia?Vamos lá esclarecer algumas coisas...A ideia de continuação não foi de uma hora para outra, por esses motivos deixei alguns pontos soltos ao decorrer da historia e há muito acontecer no próximo livro, acreditem!A ideia do Max ser o vilão foi um susto, mas literalmente foi do nada que apareceu em minha cabeça (como falei, não sou eu que decido o rumo, eles falam e eu apenas escrevo) então meio que Max já estava vivo na minha cabeça há um tempinho. Ao decorrer do segundo livro, vocês vão entender melhor.Teve um capitulo que eu falei sobre os personagens e que é eles que falam o que devo escrever, então vou dizer mais ou menos o que quase rolou. Sabiam que minha ideia inicial era que Jack fosse o traidor e não Bela? (A traição de Bela foi do nada também em minha cabeça). Só que "ele não aceitou" ai quem entra nosso bebê, Fellipe. Ele seria o traidor, mas não quis e chegou em um ponto que eu pensei "PQP quem vai ser o desgra
DesconhecidoEncarei ela sorrindo enquanto conversa com o homem negro. Lisa continua bonita, mas agora parece feliz. Seu sorriso é largo e tem algo diferente nela. -- Outra dose -- Tales gritou e voltou a falar com Lisa Presto mais atenção e ouço eles falando algo sobre a amiga dela, Hilary se não estou enganado... -- Só tenha mais paciência, a minha sobrinha logo vai nascer e então vocês se acertam -- diz ela -- Espero que sim. Acho que nunca me sentir assim por ninguém, nem pela a mãe da minha filha. Mesmo Hilary gravida de outro, não muda nada. Sei lá, acho que vou ficar louco -- Lisa sorriu -- Talvez! -- ela bebeu o resto da cerveja e sorriu quando o cara entregou outra -- Como se sente sendo a mafiosa? -- hum, agora fiquei interessado -- Parece excitante, mas ao mesmo tempo intimidante -- diz ela rodando o anel no dedo -- Vou ter que começar do zero, preciso conquistar confiança dos outros, mas ao mesmo tempo causar medo e meio que criar minha reputação, entende? -- ele co
Ficou alguns pontos soltos no capitulo anterior e vou tentar explicar...Boa leitura!!!!--------------------------------Meses depois! / Lisa Passei o cachorro quente para minha vó e ela sorriu em agradecimento e para sorte de Bae, isso parasse ser o suficiente para ela largar as bochechas dele. O Vejo indo para os braços de Joseph que sorri amigavelmente para o garoto e o pega no colo. Meses se passaram e tudo parece ter se encaixado com o tempo. Olhei para Fellipe perto da mesa ainda de cadeira de roda, mas sorrindo para Jack. Mesmo com toda situação eles parecem felizes. Fellipe tem feitos todas as fisioterapias e Jack sempre estar ao lado dele para fazer rir ou para abraçar em uma crise de ansiedade. Vi minha amiga com o barrigão, ela devora a o hambúrguer de Tales tão rápido que nem levantando da cadeira ele consegue pegar. Isso me faz rir e vejo que ele diz algo e ela entra em uma crise de riso ainda com a boca cheia. Caminhei até eles com dois cachorro quente no prato. --
Perseguição Fui em direção de Joseph enquanto observo Bela arrastando Lisa para fora. Harrison foi atingido um pouco abaixo do peito. -- Pai -- Joseph chama -- Vou ficar bem, vá atrás de Bela -- vi os dedos de Joseph tremer -- Se eu pegar ela, eu mato -- -- Ela ainda é sua irmã. Não faça nada do que eu não faria -- diz sentindo dificuldade para respirar -- Vá, vou ficar bem! -- Não demorou para Joseph levantar do chão. O pai de Lisa ficou com Harrison mesmo não querendo, contudo, fez o que achou certo. Tales leva Marcos dali. -- Vou na moto -- diz Fellipe. Sinto uma grande necessidade de puxar ele e dizer que tome o maior cuidado. Que não faça nem uma merda, mas ao invés disso apenas digo. -- Não banque o herói -- ele sorriu -- Pensei que essa era minha função. -- ele subiu na moto e enfiou o capacete na cabeça. Na mesma hora nós dois olhamos para o mesmo lugar. Alguém todo de preto saiu de trás da casa em alta velocidade na moto, contudo antes mesmo de pensar no que fazer,
Último capítulo