18

Me quedé dos horas esperando a Diego pero no llegó y no puse interés en llamarle. Ya lo hizo él por la mañana mientras desayunaba con Noah.

—Uh... —canturreó—. ¿Tu novio?

—Sí. Espera —me llevé el teléfono a la oreja—. Hola.

—Ven al club.

Miré a Noah y puse los ojos en blanco. Ella se rió.

—Las cosas se piden.

—Te estoy diciendo que vengas al club.

Que diego fuera tan dominante a mi me gustaba. Terminé poniéndome unos vaqueros algo anchos y una camiseta de manga corta ajustada. La hora que tardé en llegar al club se me hizo amena porque tenía ganas de volver. Los que me vieron me saludaron como si yo realmente hubiera sido parte del club anteriormente.

—Estoy buscando a... —pero no terminé de decirlo cuando él ya estaba allí.

Se acercó por el pasillo, imponente y tan seguro que no me moví de la puerta. Entonces levantó el brazo y me rodeó los hombros con él, y se agachó hasta que sus labios se aplastaron en los míos. Fue la primera muestra de afecto que teníamos delante de la
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