Me quedé dos horas esperando a Diego pero no llegó y no puse interés en llamarle. Ya lo hizo él por la mañana mientras desayunaba con Noah.
—Uh... —canturreó—. ¿Tu novio?
—Sí. Espera —me llevé el teléfono a la oreja—. Hola.
—Ven al club.
Miré a Noah y puse los ojos en blanco. Ella se rió.
—Las cosas se piden.
—Te estoy diciendo que vengas al club.
Que diego fuera tan dominante a mi me gustaba. Terminé poniéndome unos vaqueros algo anchos y una camiseta de manga corta ajustada. La hora qu