—¡Mamá!..., este…—tartamudeó Rebeka.
—Rebeka, yo nací de noche, no anoche —expresó Mercedes con brazos cruzados.
—Mamita, yo quiero ir con él —fue la respuesta sincera de Rebeka.
—¿Por qué siempre está comportándose como un bandido?, hija, él debe llegar y hablar con tu padre, hacer las cosas como se deben.
—Bueno, el Diego no es lo que digan que bruto, que honrado y amable es este cuate.
Rebeka agrandó los ojos a Guadalupe y ella mordió sus labios.
—Mamá, si él viniera a busc