Rebeka día con día mostraba tener mejor ánimo, ya poco a poco parecía más la joven vivaracha, aunque solo fuera en apariencia, cada noche cuando iba a dormir lloraba hasta dormirse, con nadie podía hablar del tema, ni siquiera con su amiga Victoria que estaba peor que ella, así que Rebeka disimulaba su tristeza para que no pusieran objeción en que ella fuera a Milán y acompañar a su amiga, aunque fuera con un equipo de guardaespaldas. Una semana después llegaron de New York Sebasthian y su e