El tiempo de clase terminó y todos entregaron sus exámenes. Carlos se acercó y me entrego la suya, pensé en calificarlo de inmediato hasta que hablo.
—Profe, se me pasó una pregunta porque no la sabía exactamente.
Lo corregí como calificación máxima, no perjudicaría sus calificaciones perfectas por una pregunta dudosa.
—No te preocupes —le entregué el examen —nota máxima, felicidades.
El pequeño sonrió y salió del aula agradeciéndome y con una gran sonrisa.
Durante el resto del día recibí mensa