—Sigue soñando —solté ese pensamiento por mi boca, vi a Gerald apretar el volante del auto —no escucharás algo tan obsceno de mi parte.
—No me desafíes, Mili, puedo hacerte decir lo que quiera.
—No te estoy desafiando, pero me gustaría verte intentarlo—. Me reí —¿Ya estamos casi ahí?
—Apenas comenzamos Mili, no tomará mucho tiempo, pero necesito que seas paciente.
No dije una sola palabra, incluso cuando él estaba a mi lado proponiéndome un desafío que estaba segura de que este hombre expert