Sus ojos se cristalizaron, aquellos ojos azules se formaron un mar en plena tormenta. Estaba tan feliz de que al fin se lo pidiera correctamente, de que estuviera con ella y de que al fin todo se había calmado, que ahora sí podrían hacer un viaje juntos con ambas vidas unidas.
Y al fin Mili dijo las palabras que sentía desde el fondo de su corazón.
—Si, acepto.
Aquellas mismas palabras seria las que diría en el día de su boda que llego rápidamente.
—El vestido de novia está listo, tachado d