Capítulo 35. Algunas verdades y una sorpresa.
Madison sabía que debía levantarse, pero no podía abrir los ojos, quería seguir durmiendo un par de horas más, pero a través de sus párpados podía sentir la luz de la mañana. Había dejado la cortina descorrida la noche anterior porque sabía que era la única forma de despertar.
―Buenos días, Madison, ¿qué te gustaría desayunar? ―preguntó Simón parado en la puerta de la habitación.
―¿Qué demonios haces en mi habitación, Simón? ―dijo Madison tratando de abrir los ojos.
―Vine a preguntarte lo que q