El eco de la acusación
La habitación 306 estaba sumida en una penumbra artificial, interrumpida únicamente por el rítmico y monótono bip de los monitores cardíacos. El aire se sentía pesado, saturado del olor a ozono y productos químicos que caracteriza a las unidades de cuidados intensivos. Alexander entró con paso vacilante, sintiendo que cada centímetro que avanzaba hacia la cama de su madre era un paso hacia una verdad que temía enfrentar.
Victoria Blackwood, la mujer que siempre había cami