El rugido de la leona
El motor del auto de Ernesto rugió al detenerse frente a la imponente entrada de la mansión Blackwood. Las luces delanteras cortaron la bruma de la noche, iluminando los pilares de piedra que ahora parecían lápidas. Ernesto miró a su esposa, con las manos apretadas sobre el volante. El ambiente exhalaba una tragedia inminente.
—Al parecer sucedió algo, Leonor —susurró Ernesto, señalando las patrullas que se alejaban y el silencio sepulcral que envolvía la propiedad.
—Te l