La última salida
El amanecer se filtraba por las rendijas de las persianas como una amenaza. Elena no había dormido; había pasado la noche contando los latidos de su corazón, sintiendo el peso del secreto que llevaba en su vientre. Se levantó antes de que el sol terminara de salir, moviéndose con la agilidad de una sombra. Se puso lo primero que encontró, tomó su bolso y bajó las escaleras de puntillas, evitando los escalones que crujían.
Su mano ya estaba en el pomo de la puerta principal cuan