El precio de la infamia
Había pasado un mes desde que Elena fuera nombrada directora de la Oficina de Presidencia. La empresa había dado un vuelco; el ambiente era más respetuoso, y Elena, aunque todavía lidiaba con sus inseguridades, brillaba con una luz nueva. Sin embargo, esa paz estaba a punto de estallar.
Alexander estaba revisando unos informes cuando el intercomunicador cobró vida. La voz de Patricia sonaba inusualmente tensa.
—Señor Blackwood... el señor Matías está aquí. Insiste en que