Se sentó y pidió un té, pero sus ojos no se despegaron de la figura de Alexander hasta que lo vio desaparecer por el pasillo de especialidades médicas.
—¿Por qué siempre va detrás de ella? —susurró Elena para sí misma, apretando la taza caliente entre sus manos—. ¿Tan importante es esa mujer para él? Siempre Julieta. En el coche, en la oficina, ahora en el hospital... Ella es la prioridad, y yo soy la tonta que se está enamorando cada día más de un hombre que solo me usa como un escudo. Debo sa