El Pacto de los Amantes
El apartamento de Matías era el polo opuesto a la opulencia rancia de la mansión Blackwood. Era un ático de diseño minimalista, con cristales que iban del techo al suelo y una iluminación tenue que bañaba todo en tonos ámbar y sombras alargadas. Allí, el aire olía a perfume caro, ginebra de importación y a la estela de una pasión clandestina que acababa de consumirse.
Flor estaba recostada en la cama de sábanas de seda negra, con la piel brillando bajo la luz difusa. Est