—¡Vaya que sí les han dado lo mejor de lo mejor! —exclama Emily cuando los cuatro llegan a la suite del hotel.
Giorgia se encoge de hombros, restándole importancia.
—Sabes que eso es porque somos los jefes, si no, es posible que otra fuera la situación.
Mirando fugazmente por encima de uno de sus hombros, a los dos hombres que conversan detrás, Emily se inclina hacia Giorgia, acercando su boca a su oreja para poder hablar bajito:
—¿Y de verdad se quedan los dos aquí, solos?
Giorgia también mira