—¿Club exclusivo? ¿Con eso te refieres a un club sexual? —cuestiona Giorgia, sintiendo que el estómago se le revuelve.
No es que sea una santurrona, pero imaginarse en uno de sus clubes le es sumamente difícil.
—No creo que sea una buena idea —agrega.
―Sé lo que estás pensando —dice Julian—. Pero este lugar no es sórdido en absoluto. Es súper exclusivo porque atiende a mucha gente muy rica y muy famosa. Los miembros son investigados, y se requieren máscaras para entrar, por lo que todo el mundo