Entre copas y heridas
Gabriele salió del edificio con el alma oprimida. Caminó sin rumbo por unos minutos, la rabia y la confusión inundaban sus pensamientos. ¿Por qué Luciano lo había ignorado de esa manera? Había sido un impulso, una locura ir a verlo, pero quería sentir que la relación entre ellos no era solo un secreto, sino también algo real, algo que valía la pena. Pero ahora, ese encuentro le había dejado una herida profunda. Se preguntaba si siempre sería así, si tendría que conformarse con los momentos robad