Una semana después, el curador de arte visitó el estudio de Gabriele para ver su trabajo de cerca. Al observar los cuadros, se mostró visiblemente impresionado por su talento, destacando lo único y maravilloso de su estilo. Examinaba con atención cada obra analizando meticulosamente las técnicas, la pintura de Gabriele no seguía un patrón convencional; su estilo era propio, una fusión entre lo emocional y el realismo expresivo. Había una intensidad palpable que emanaba del lienzo.
— ¡Vaya! este