Mundo ficciónIniciar sesiónSu aliento cálido traspasó la tela, calentando la piel de Adair. Sus brazos rodearon el cuerpo delgado, sintiéndose frágil en su agarre. Una mano cubría los hombros de Caeli; en tanto la otra sujetaba su espalda. El pequeño cuerpo se paralizó antes de que sus dedos se sujetaran de su camisa. Adair bajó la cabeza. Enterró la nariz en el cabello disperso e inhaló. El olor lo deleitó. Tenía un aroma fresco y limpio. Se sorprendió, porque a pesar de haber caminado por largo tie







