Adair se relajó - Sí, madre - la señora regresó de donde había salido, dejando a Adair solo en el enorme pasillo.
La señora pasaba por una puerta a la derecha de la sala donde estaba Adair. Esa puerta siempre se mantenía abierta para que su madre pudiera escuchar cuando alguien llamaba en la entrada. Por ese lugar se podía ingresar a un pequeño patio donde, a una distancia corta, se encontraba la entrada a la cocina. Por otro lado, a un costado de esa puerta, estaban las escaleras que se dirigí