Mundo ficciónIniciar sesiónEsas palabras fueron como una flecha que atravesaba el corazón de Adair. Agachó la cabeza - Sí, señor. Pero…
-Padre - ambos hablaron al mismo tiempo.
La furia del viejo se desbordó - ¡Caeli! - gruñó - ¡te dije que te fueras!.
A Adair le preocupaba enojarlo más; así que le habló al joven atrás - hazle caso, no empeores







