Elara
Veinte minutos antes
Habiendo escapado de la oficina del Alfa por la detención, camino hacia el entrenamiento. Al pasar por el gimnasio, una mano sale disparada y me jala hacia el vestuario. Tropiezo hacia atrás y me giro para enfrentar a mi atacante, dejando escapar un jadeo.
Frunzo el ceño al encontrarme cara a cara con mi mamá. La tensión en mí se desvanece, reemplazada por curiosidad. —Dios, me asustaste muchísimo —me río, limpiando el dorso de mi mano por mi frente—. ¿Mamá? —pre