Fernando llegó a la empresa, no se hablaba de otra cosa que de la tragedia. Antonia estaba triste y desolada por lo que había ocurrido al jefe y solo sabía llorar.
- No te pongas así, todavía hay esperanza, pues no encontraron el cuerpo.
- Puse a Maciel en la cadena de oración de mi iglesia Fernando, él tiene que volver a nosotros.
Caminó a la sala de la vicepresidencia y abrió la puerta.
- ¡Ramona!
- Antes de que me eches de aquí, solo dime si es verdad que Maciel está muerto y nos lo están oc