Elizabeth
Maciel me miraba con cara de perro sin dueño, sé que quería decirme mil cosas... yo sentí una enorme ganas de llenarlo de besos y de arrancarle los ojos con los dientes. Fernando estaba en otra mesa, pues Anastasia seguramente le pidió que se mantuviera alejado de Maciel después de todo lo que sucedió. Pero él fue a nuestra mesa para marcar territorio...
- Buenas noches a todos.
- ¡Buenas noches, Fernando! - Respondí cortésmente.
- Me alegra que hayas vuelto, Elizabeth.
Maciel tomó un