Capítulo 45.- Mi reina remolacha.
Frederick
Decir que pude pegar un ojo en toda la noche sería mentir. No dejaba de recordar cada uno de los momentos que pasamos juntos y como disfrutamos el uno del otro en todo el sentido de la palabra.
Quise que ella se quedara conmigo compartiendo la misma cama, el mismo espacio, pero ante su negativa no quise insistir. Tal vez tenía cosas importantes que hacer.
Ahora me encuentro sentado en la sala de espera esperando el momento en que hagan el llamado para abordar. Me distraigo leyendo el periodico del señor que tengo sentado al lado, solo espero que el hombre no se ponga de mal humor y me mande al carajo.
A los pocos minutos escucho por el altavoz el llamado para abordar mi vuelo. Con resignación me pongo en pie y camino hasta la gran puerta.
Cuando el avión despega cierro los ojos para dejar que las horas pasen y finalmente llegar a mi destino.
—Señor, hemos llegado. —tocan mi hombro de manera insistente—. Lo siento, no fue mi intención asustarlo.
Abro los ojos para encontrarme