Ninguna mujer merece estar sola.
María Isabel
Mi cuerpo y mente descansan como nunca antes gracias a lo bien que salió la cena, claro que no voy a minimizar el momento de tristeza cuando Ibrahim les relató la misma historia que a mí, nada fue diferente, hasta el más pequeño detalle coincidió.
Vi el alivio en los ojos de Ibrahim cuando tres de cinco le creyeron al terminar, solo quedaban los más duros con él, Amin y Burak.
Mis gemelos se apoyaron en mis hombros a la hora de llorar minutos después de llegar a la mansión, decid