Las lámparas de araña de cristal bohemio suspendidas sobre el gran salón de Kanlıca proyectaban destellos fríos sobre las bandejas de plata cargadas de delicias turcas y tazas de porcelana fina. A este nivel, la mansión se fundía directamente con los impecables jardines que descendían hacia el Bósforo; era la planta noble, el escenario diseñado para el juicio público.
Los corrillos de matronas de la élite ocupaban los divanes revestidos en terciopelo esmeralda y zafiro, moviendo sus abanicos