MELANI
Seis meses de una guerra fría de papeles y silencios me habían llevado a este punto. Beatriz me había citado bajo la amenaza de destruir mi carrera y yo, cansada de huir, decidí enfrentar al monstruo en su propia guarida.
La cena era un despliegue de hipocresía. Beatriz en la cabecera; Diego frente a mí con esa mirada de perro apaleado, intentando persuadirme por milésima vez de que no procediera con el divorcio. La tensión era un hilo de acero a punto de romperse mientras Beatriz lanz