El recorrido por los muelles de Ereğli se extendió durante un par de horas más, bajo la persistente llovizna que comenzaba a empapar las estructuras metálicas del puerto. Fiel a su naturaleza metódica, Melani no dejó un solo cabo suelto. Revisó los inventarios de contingencia, inspeccionó los sistemas de pesaje y se aseguró de que cada supervisor entendiera las nuevas directrices de flujo logístico. A su lado, Burak se mantuvo en un silencio observador, procesando cada dato y asimilando la inme