El trayecto por la autopista hacia el puerto de Ereğli transcurría bajo un cielo gris que amenazaba lluvia. En el interior del coche de la dirección, el silencio inicial era el reflejo del orden y la discreción que siempre caracterizaban a Yusuf. Sin embargo, tras el volante, el secretario y jefe de seguridad de Aras mantenía los ojos fijos en la carretera mientras su mente repasaba la tensa escena que había presenciado en la oficina.
Yusuf no era solo un empleado; era la sombra de Aras, el