Mientras en aquel discreto reservado de Nişantaşı se respiraba una atmósfera de madurez, con dos adultos serios, comprometidos y conscientes del peso de sus mundos trazando su porvenir sobre cimientos firmes, a unas pocas calles de distancia la noche cobraba un tinte mucho más oscuro. Lejos de la luz tenue y las verdades dichas con honor, la calzada albergaba una escena muy distinta: la de un hombre acostumbrado a moverse en las sombras, acechando en el frío.
La pantalla de la tableta digit