231 - Soy el nuevo jefe.
Fabio estaba sentado en la sala de espera del hospital, su mandíbula tensa mientras miraba el reloj. Las luces fluorescentes parpadeaban intermitentemente, y el olor a desinfectante se mezclaba con el aire estéril del lugar. Su mente no estaba allí, no podía concentrarse en nada más que en Guisselle. El pensamiento de ella desaparecida lo atormentaba, y cada segundo que pasaba sin saber de su paradero lo consumía más. Luchaba por no perder el control, pero en su interior, la furia se acumulaba,