230 - Necesita un nuevo jefe.
El ambiente en el club era sofocante, impregnado de tensión mientras los hombres de Lorenzo observaban a padre e hijo enfrentarse. La respiración de Guisselle se aceleraba a medida que sus manos intentaban sin éxito liberarse de las ataduras que la mantenían cautiva. Su corazón latía frenéticamente, y sus ojos se humedecían de nuevo, esta vez no solo por el miedo, sino por la desesperación. Aunque Lorenzo era un loco, Loretto, su padre, aunque cruel, era la única esperanza que tenía de ser devu